¿Cuánto aguantaré?

-¿Te ocurre algo?
+No, ¿por qué?
-Te noto rara.
+No es nada, estoy bien.

Por fin parece que se ha dado cuenta, estoy diferente, no estoy bien, siento de todo. Una presión enorme me recorre por dentro, siento rabia que me reconcome y todo eso se representa en absurdos celos.
 Son inseguridades, que están desde la primera vez que me partiste el corazón, siento que no soy nadie para ti, otro nombre en tu lista por contar, otra medalla en tu estantería de trofeos, siento que no me quieres y que en cualquier momento me vas a dejar. Lo que me ocurre realmente es que estoy empezando a caer de aquella nube, en la que me tenías soñando con los ojos abiertos, con mis dudas, tus sentimientos ocultos, empezó a evaporar y comienzo a caer. Creo que estoy por encontrar el fin a esta historia que no ha visto la luz más de unas simples semanas, soy demasiado insegura, me hace imaginar que no te merezco, que mi bipolaridad no tiene cura, de estar con una sonrisa que nombra a la felicidad he pasado a querer gritar la rabia y buscar un rincón en la soledad. Quiero que te vayas de mí, quiero que se acabe todo.


-¿Seguro?
+Sí, claro.
-Pues que no se te vaya esta sonrisa tan bonita que tienes.

Podría contarle mis inseguridades, contarle todo lo que siento, pero temo que se canse de mí, temo que confirme mis deducciones y me diga que no me quiere. Tengo miedo, pero no mi corazón no quiere que se vaya, es por lo que he luchado y lo he conseguido. Después de las lágrimas impresas en la almohada, las esperanzas rebuscadas, las ganas, después de volverme loca lo conseguí, ahora te puedo dar la mano y apretarte, estas aquí y aunque me esté muriendo no te soltaré.


+Aquí está, te quiero.

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