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Mostrando entradas de noviembre, 2015

A ti que te vi nacer

Con cada tic tac del reloj siento como mi corazón se encoje, mi pulsación disminuye casi paralizándose, mi visión se vuelve borrosa acusa de estas lágrimas que empañan a mis ojos, ¿por qué tú?Te veo en esa camilla, con esos increíbles ojos que expresaban tanto, aquella sonrisa que invitaba a bailar a la mía, ahora cerrados, apagada.
Esas palabras me ronda en la cabeza, esos "te quiero abuelo" que tengo tanto y tanto miedo de no volverlos a escuchar, de que esa voz chirriante se esconda.
Bajo tu brazo inmóvil está atrapado MR.Brons, aquel peluche que cuando yo mismo te lo regalé, dijiste que nunca te separarías de él, y mírate, en tus posibles últimas horas de vida, está aquí a tu lado. Veo que cumples tu promesa, eres un hombrecito de palabra y no sabes como enorgulleces a tu abuelo. Nunca supe el límite de quererte, de como tú, medio metro te clavarías tanto en mí y ahora que quizás te vayas, sé que este límite no existe, que te quiero a rabiar, que me mataría por ti.
A ti…

Eres un ridículo.

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Tú, si tú, eres un ridículo.
Tú el que se hace la víctima, el quiere llamar la atención y solo das pena.
Sigue así, haciéndote daño, haciéndoselo a los demás, poniendo tu vida en peligro, ¿para qué? ¿Qué quieres conseguir con ello? ¿Estar muerto?
Pues adelante, sigue obsesionado, que lo conseguirás. Vomita una, dos o tres veces al día, no comas nada o hínchate hasta explotar. Córtate a ver si derramas tanta sangre que el corazón muera. Enciérrate a llorar, llora sin parar a ver si te ahogas en tu propio mar de lamentos. Fuma todo lo que pilles, fuma hasta que el aire puro te haga mal. Vete al lugar más alto y lánzate hacia el suelo o tírate a las vías del tren como si la velocidad se llevase tus problemas.
Sigue condicionándote tu vida, échale de menos, sigue esperando a que vuelva, échate las culpas, que esa persona mientras se come la boca con otra.
Quédate en el sofá a ver si te llaman para darte un trabajo, para decirte "queremos a gente con tanta motivación como tú".
D…

La de carne y hueso

"Lo admiro y lo envidio...¿O acaso puedes admirar algo que no envidias? ¿O puedes envidiar algo que no admiras?" -Albert Espinosa. La envidia me invadía cuando veía a esas chicas perfectas y me comparaba con ellas. Lo tenían todo, eran guapas hasta dar asco, altas y medidas inalcanzables, piel suave y bronceada. Con las máximas notas, rodeadas de sobresalientes, unas celebritos. Tras ellas habían miles de chicos pidiéndoles una mísera oportunidad, chicos que ni los príncipes azules eran como estos y a pesar de eso, ellas les podían rechazar. Más envidia me daban aún cuando veía esa sonrisa colgate, amigos que eran como sus siervos, su dinero rebosando de los bolsillos, y lo mejor de todo se les veían felices. Las admiraba, tanto como las envidiaba, quería ser una de ellas, ¿pero de todo esto qué sería lo de verdad? Todo es de plástico, no traspasa la piel, está fabricado de un material superficial.
En este tiempo queriendo cambiar, sin darme cuenta de quien soy, sin darme …

Destruid al puto reloj

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Echo de menos al puto reloj, sí, un mísero objeto, le echo de menos, cuando lo miraba veía que las horas pasaban y no era consciente, le echo de menos porque esos minutos que marcaban las agujas los pasaba hablando contigo, mirándote, mordiéndome los labios para contener esas ganas de besarte.
Echo de menos la forma en la que me hacías sonreír tras esa pantalla.
Todo era pantallas, que nos acercaba y a la vez nos alejaba, como diciembre y enero, como quererte y que me quieras, como tú y yo.
Te quiero, aquí, no aguanto, los días son cortos, las noches las bañan las lágrimas silenciosas.
No me explico como puedes ser tanto en tan poco tiempo, no me explico como te echo tanto de menos, no me explico si aguantaré hasta verte, porque quiero verte. Esto no puede acabar por unos jodidos números que marcan una distancia, no te puedes ir por unos km, no me puedes dejar así, no sabes lo que te necesito, no sabes como me gustaría abrazarte, no sabes como me gustaría volver a mirar a ese puto re…