Quiero encontrarte, capítulo 2


Capítulo 2,  siento su voz.

Parece que el día llegaba, ¿yo, viajar a Nueva York? Suena imposible,  pero es realidad, para que luego digan que eso solo ocurren en las películas.
Quedan unas simples horas para que el avión salga. El aeropuerto  me parece demasiado grande, agobiante, hay gente por todos y de todos lados, parece la cantera de un equipo de fútbol.
Personas  de diferentes razas, estilos y belleza, algunos parecen felices, otros tantos tristes, y por otro lado, detrás de toda esa gente,  estoy yo.
Mirando al resto quizás no sea tan fea, por aquí se ve gente peor. Aunque parezca que no,  es algo que me sube la autoestima.

-Emily, Emily- Noto que mi madre me chasquea los dedos delante de la cara.
-Que....¿qué?
-Venga que ya han anunciado que tu avión despega en menos de 10 minutos. Ains..en qué pensarías...

"La compañía de Vuelos Iberia os informa que el  avión con destino  a Nueva York saldrá en 5 minutos"

-¡¡¡¡Mamá!! ¡¡Qué lo pierdo!!! ¿Dónde está?
- Tranquila hija, está allí enfrente tuya.

Me despido de mis padres con un intenso abrazo y alguna que otra lágrima, segundos después me  dirijo a la velocidad que mis piernas me permitían. Por suerte me ha tocado el asiento de la ventanilla, adoro mirar el paisaje, es algo grandioso observar lo que tenemos a nuestro alrededor. Estoy sola, no tengo ningún compañero de vuelo, pienso que  es mejor,  podré poner mis cascos y evadirme de todo.  Escojo  "Pólvora" de Leiva, antes de darle al play encuentro a un compañero de viaje, se acabó la tranquilidad.

                                               El tipo era bastante peculiar y por qué no decirlo, guapo.
Cabellos de un rubio castaño, unos increíbles ojos verdes esmeralda de esos que te derriten con tan solo mirarte, y aquellos labios carnosos, que dibujaban una de las mayores sonrisas que había visto. Tenía un cuerpo bastante atlético, se notaba que le gustaba el deporte, en especial el baloncesto, llevaba una camiseta de los Lakers. Era bastante silencioso, en la primera hora de vuelo que llevábamos no lo había escuchado hablar, estaba con su ordenador portátil y no dejaba de escribir.
¿Qué sería aquello que escribía? ¿Será ese tipo un blogger de esos?  Tengo bastante curiosidad y me decido por hablarle, le llamo varias veces pero nada, no me contesta. "Será el tipo rancio..."

Hasta que no me hable no paro, por algo me llamo Emily, la nueva Emily Thomson. Le doy unas palmaditas en el hombro para avisarle.

-Hola, soy Emily, ¿tú?
-Perdona, yo soy David, pero se pronuncia "Deivy", encantado.
Cuando acaba la frase y me sonríe, su mirada viene a mí, esos ojos... me pueden..
- Cómo veía que no hablabas, pues me he atrevido yo, bueno, ¿cuántos años tienes?
Tarda un rato en contestar,  parece que se lo está pensando demasiado.
-En mayo recién cumplí 18, ¿tú?
-Pues comparándote conmigo me quedo pequeña, tengo 16.

Estuvimos hablando un poco para irnos conociendo, aquel canario era bastante interesante, pero le notaba algo raro, parecía que le costaba bastante entenderme y no dejaba de mirarme a los labios cada vez que hablábamos. Como la confianza aumentaba, decidí preguntarle que era aquello que escribía.

-Perdona David, ¿qué es eso que escribes?

Pasa el tiempo y nada, no contesta, parece que me ignora. Lo llamo otra vez e igual, hasta que le doy otro golpecito.

-Parece que estás sordo, no me contestas... -Hago una especie de bromilla para agradar el ambiente.
Noto que me mira como decepcionado.
-La verdad es que sí, estoy sordo, por eso no te escuchaba cuando me hablabas, perdona.
-Yo es que... no sabía, yo.... discúlpame.... -No puedo evitar sonrojarme, las mejillas me arden.
La he cagado pero bien, ¿quién se iba a imaginar que aquel chico tan perfecto era sordo?
En este momento me siento una de las peores personas que pisan la tierra.
-No hace falta que pidas disculpas, a mucha gente le ocurre. Yo os entiendo bien, gracias a eso con tan solo un gesto sé que quiere decir una persona,  me enseñaron a leer los labios y ahora es como si nada.

Me quedo mirándole la cara,  me emboba y es asombroso que nunca pierda la sonrisa.

-Aún así me siento mal, no debía haber gastado esa broma.
-¿Qué has dicho?
-Qué no debía haberte gastado la broma.
-¿Qué?
-Que lo siento.
-¿Qué has dicho?

Me quedo mirándole, enserio no se ha enterado o es ahora él quien me está gastando la broma. Aún si fuese así, debería responderle.

-Qué... -Antes de acabar me interrumpe.
-Es broma, ¿ves? yo también puedo gastar bromas sobre  esto y no pasa nada.
-Serás....
-¿Qué? y empieza a soltar una carcajada.
- ¡IDIOTA!

No puedo evitar contagiarme y comienzo a reir con él.  Después llega el silencio y me mira con otra de sus miradas.

-¿Sabes? Cuando sonríes estás preciosa, es la primera vez que te veo sonreír y me encanta.

Otra vez mis mejillas arden, nunca nadie me había dicho algo así. Aunque también es verdad que no suelo sonreír, y este chico lo ha conseguido, desde que le he visto me ha transmitido confianza, me está sorprendiendo.

-Gracias.. -le regalo otra tímida sonrisa.
 -Bueno chica, voy a seguir escribiendo.
-Si me permites preguntar, ¿qué es eso que escribes?
-Sí, claro. Esto son canciones, bueno mis letras. Nunca se las había mostrado a nadie, hasta que me decidí enviarlas a un concurso.
-¿No me digas que es para "Nuevos talentos"?- le miro sorprendida.
-Ese mismo, ¿cómo lo sabes?
-Yo también participo.
-¿Enserio?
-Sí, ¿es muy raro?
-No es eso, es que te veo como bastante tímida para enfrentarte a un escenario.
- Llevas razón, la verdad, ni siquiera me presenté, fue mi madre, no se cómo, pero bueno, aquí estoy.
-Tengo curiosidad por escucharte, cómo tu voz sea tan bonita como tu sonrisa, vamos bien el resto...
-Que tonto... - de forma natural me sale otra sonrisa- Pero tú....
-¿Yo qué?
-A ver, como puedes cantar...
- Si no puedo escuchar, ¿es eso?
-Si..
-Bueno la verdad, es que solo presenté  mis canciones, la letra. Nunca he usado la voz en público.
Aunque hay veces  al componer, canto. Me gusta alejarme y en mi soledad es cuando creo las mejores canciones. No sé como suena mi voz, llevo años sin saberlo y por eso me da una especie de pánico cantar con gente delante, así que me presenté como compositor, aunque no pueda cantar, no puedo abandonar la música, gracias a ella tengo motivos para seguir luchando.

-Hablas con mucha admiración..

-Verás, cuando era pequeño y aún podía escuchar, cada día me iba con mi padre al piano, él tocaba y yo cantaba, era un momento mágico, sentía algo muy especial cuando me acompañaba con su voz.
Pero el murió, en un accidente de coche, , antes de que chocásemos me lanzo fuera, me salvó pero el no lo consiguió. El tremendo sonido del golpe fue lo que me provocó estar así.
El saber que  arriesgó por mí, hace que abrace fuerte a la música,  es el único recuerdo que me queda, y al cantar puedo seguir sintiendo su voz.

Se me está partiendo el corazón, observo como unas lágrimas les caen borrando su sonrisa.

-Esta historia es tan bonita y a la vez muy triste, pero ahora sonríe, estás en camino al concurso y tu padre esté donde esté, está muy orgulloso de ti.

-Gracias por tus palabras, siento contarte todo esto, eres la primera persona a la que le cuento mi historia, desde que ocurrió aquello, me cierro en mi mundo, ese de soledad en el que lo único que me acompañan son mis letras.

Me siento tan identificada,  me recuerda tanto a mí, nunca había conocido a alguien así. Tan solo llevamos unas horas, pero quiero más de él, cada vez más.


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