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Amigos

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Ya casi es la hora y aún estoy sin maquillar, se me pasa el tiempo y nada, normal que mi madre diga que soy una pesada...pero es que los nervios... Bueno y ahora, ¿qué, una mancha? Joder, con lo que me gustaba esta falda, pues nada a por la negra, sinceramente así estoy más sexy. Vale, diréis que no tengo abuela, pero esta noche es diferente, me veo preparada e iré a por todas. Últimos retoques y ya sí, lista. Antes de llegar a la fiesta me paso a recoger a mi amiga Lola, le doy varios toques hasta que descuelga el teléfono. Por la puerta se ve una especie de sombra, espero un poco y la veo, era ella, estaba deslumbrante, Lola siempre ha sido la guapa, la que más liga, la más todo del grupo, pero ahora me tocaba a mí, aunque no es fácil brillar teniéndola al lado. Entramos en el local que estaba repleto de gente, sin embargo lo peor era el humo del tabaco, es algo que odio. Saludo al resto, dos besos para Álex, otros dos para Ana y un abrazo para Nicole, hacía bastante que no le veía...

Un beso sobre mi sonrisa

Existe esos momentos en los que no quieres que desaparezcan nunca de tu memoria, una vez en un libro leí que si había un instante que te hacía feliz tenías que respirarlo. Ahora yo intento convertir esos momentos en palabras, momentos literarios. No quiero olvidar lo que hoy sentí, el sabor de tus besos, la forma en la que me los robabas. +¿Donde miras? -A tus ojos Tenía unos increíbles ojos en los que me perdía, eran capaces de dejarme la mente en blanco. +¿Seguro que es ahí o estás mirando aquí? Dijo señalando su boca. No se lo negué porque de cierta manera quería encontrarme con ella, quería rozar la mía. -Puede ser. Él sonríe, otra vez esa puta sonrisa, que me encanta, esa sonrisa que invita bailar a la mía, esa sonrisa que me arrebató un beso. Dos o tres segundo, en los que acaricie tu lengua con mi paladar, era extraño pero me gustaba y lo que era peor, me dejaba con ganas de más. Seguíamos hablando, temas sin importancia, pero nos llevaba por la dirección dond...
Me jode que pase el tiempo y aún siga escribiéndote, me jode que hayas cambiado de tal manera que me pregunte si en verdad te conozco, me jodes.  Me duele verte y no sentirte, me duele ver que me observas y no me busques, me duele saber que para ti no soy nada, me dueles, Me cansa que tus emociones alteren las mías, me cansa que estés para todos y no para mí, me cansas. Me decepciona ver como juegas conmigo, me decepciona que me llames cuando no siento tu voz, me decepcionas. Me fastidia no volver a escribir algo que pertenezca a ti y que me haga sentir feliz, me fastidia seguir mirando el reloj y que nada cambie, me fastidias.  Me altera mirar tus ojos y no rozar tu piel, me altera que solo seas un recuerdo, me alteras. Me falta aire porque solo respiro tu aroma, me falta pensamientos, porque solo pienso en ti, me faltas. Me lastima no ser quien era, me lastima escuchar una canción y cantar recordando tu armonía, me lastimas.
Hay momentos en el tú mismo te hundes y lo que menos necesitas es que te hundan más. Se podría decir que era mi peor enemigo, yo misma me juzgaba, me castiga y quizás eso era lo que me llevaba a cometer más y más errores. Estaba en un momento, me da igual, no lo intento, no lucho, si quiere pasar algo que suceda, no lo busco. Ya que no tenía una base segura, llega decepciones de aquellos quienes me importa. Me aferré a un sentimiento escapando del dolor de otros, sabía que podía ir mal, pero busque una esperanza, porque era eso o acabar vacía. Hasta que ese sentimiento acabó tirado por las esquinas, ahora sí, no hay nada, la desgana lleva mi vida, no todo el tiempo, pero instantes que parece eternos, no encuentro salida, no puedo pensar más, solo me ocurre dejar fluir todas esas ideas que ronda mi mente, navegar en tranquilidad y alejarme de todo lo que me haga mal, porque ya no sé que hacer.

Manipulada ante el mar

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Le culpaba el mar por ser sus ojos más intensos, por parpadear de cierta manera que ni las olas rompía con las rocas, aquel brillo no era sostenido ni por el Sol. Concentrarme en su mirada me hacía intentar localizar el norte, brújulas pérdidas por alta mar. Pero lo más intenso, mi alma al ser bañada por sus aguas, enloquecía, hasta llegar al extremo de dejarme ahogar si me lo pidiese. Me sumergí entre la locura, ya no podía respirar, me faltaba la brisa que relajasen a mis pulmones. Floté y floté hasta dejarme marear por el oleaje. Llegué a ser un náufraga depositado a la suerte, perdida entre un montón de arena, de la que aquella isla hacía de mi mente. Mis huellas marcaban cada espacio, tomaba un rumbo de un no sé donde para evitar volver a aquella situación. Aparentemente reflejaba al paraíso, pero eso era, solo un reflejo, al cual la realidad sería capaz de llevarme al infierno. Ahora sí, rodeada de tranquilidad, manipulada ante la soledad. Se suponía que tendría que estar bien, ...

El hombre que paseaba al perro.

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De nuevo me crucé con el hombre que paseaba al perro, esto me llevó a un año atrás, cuando tan solo era el inicio. Las calles se llenaban de pasos, el aire de suspiros, y mi mirada se encontró con aquel misterioso hombre, que llevaba en correa a un perro. El animal se me acercó con sutileza como si supiera de mi existencia, me entregaba cariño, quizás supiese que era lo que más necesitaba en ese momento. Se abalanzó hacia mí y eso fue lo que me hizo sostener una sonrisa durante unos segundos. Unos 12 meses después, la misma situación, pero el animal ya no me aplicaba ese cariño, quizás conociese que ya lo habría recibido. Aquella  tarde ocurrió, sin pensarlo y sin imaginarlo, sucedió, unos simples metros frente mí, mi vista al frente, su presencia hacía que  mi corazón quedase impulsando  rítmicamente a  los latidos. Esperé a que llegase a mi lado, unas simples palabras comunes que acompañaba al camino de un no se donde. "Adelante", me invita a pasar, algo desconocid...

Crece pequeño...

No quieres que te trate como  a un crío, pero es lo único que me demuestras. Eres un cobarde que no acepta las palabras que duele, pero si es capaz de lanzadlas. ¿Quieres conseguir el qué? Haces como si no te importase, como si nada de este tiempo, como si nuestros sentamientos hubiesen tomado rumbo a la basura. Te haces el maduro, el duro, pero así solo demuestras que no estás a la altura. Faldas de sentirte mayor, superior y solo eres un niño que no sabe lo que siente, te da igual pisotear mientras a ti no te toquen. ¿Te duelen estas palabras? ¿Tú crees que a mi no me duele lo que me has dicho, lo que me has hecho sentir? Pues sí, me duele, te creía diferente, creía que valías la pena pero resultaste estar fabricado del mismo material que todos los hombres.Eres el mismo tipo de fuego capaz de quemar, eres el hielo que derrite mis ilusiones, eres el ladrón de vida, eres el que roba los colores, ese eres tú. Puede que escriba con rabia, que no piense bien lo que digo, pero no me i...