Ojalá sufriese por desamor como en tantas ocasiones, ojalá mi dolor fuese de que alguien me dejó de querer o que ni lo intentó, ojalá esto no esté pasando. Pero no, no puedo borrar esta imagen de mi cabeza, tú, ahí tumbado en esa cama, dentro de esa habitación apagada, rodeada de caos, de desesperación por los tuyos, de sonrisas fingidas para hacer creer que no pasa nada. Esto no funciona conmigo, aunque no me lo queráis decir sé lo que ocurre y si no fuese así, estos espacios no estarían tan llenos de gente y a la vez tan vacíos de esperanzas. Me aparto de todo, me aíslo y los juicios me saturan la mente. Tu tez colorada de la fiebre, tus ojos sin brillo, tu boca sin vida, ¿qué te está pasando? No puedo, os juro que no puedo. No se si habrá tortura más grande que esta, abuelo, por favor mírame y dime que estás bien. Mi pulsación se bloquea, necesito salir de allí, que acabe de una vez y decidme que esto solo es una odiosa pesadilla. Salgo a tomar el aire, a limpiar mis pulmones y tranquilizar mi alma,de repente unas luces me ciegan, el ruido abuchea mis oídos, parece que encontraré respuesta. Los médicos acuden rápidamente, pero no hacen nada, incompetentes, mediocre sanidad la de este país, ¿no sentís vergüenza? Os suplico que hagáis algo por él, me pongo de rodillas si queréis, pero que vuelva, que me cuente esos chistes que no tienen gracia, que me de dinero a escondidas, que esté al lado de esa gran mujer que ahora mismo se está muriendo por dentro. Quizás sea un mal susto y lo esté exagerando, pero no puedo evitarlo su sangre recorre por mis venas, mis arterias y acelera mi corazón, soy tan suya.

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