¿Inocentada o inocente? Capítulo 12

Capítulo 12, la actuación llegaba y nuestras almas de música se llenaba. 

"¿He escuchado bien? ¿Ha dicho Barcelona?" Como parece increíble, le pregunto a Carol.
-¿Cómo que nos vamos y a Barcelona?
-Yo cuando me lo dijeron me quedé igual, pero si es verdad. Son tres día, el primer día nos dejan libre, el segundo es la  ceremonia donde los representantes hablan y una visita al circuito de Montmeló y el último día son las actuaciones, nosotros representaremos el flamenco de Andalucía. Madre mía Alba, estoy que no me lo creo...
Para poder salir de mi asombro le pido a Carol que me pellizque.
-Carol, ¡pellÍzcame!- acto seguido me pellizca con fuerzas.
- ¡Ay! Que bruta eres chiquilla. -Ambas no parábamos de reír, tanto por esa ilusión, como por nuestras tonturas.
-¿Y los otros días donde nos quedamos?
-Ya han hablado con la tita y tiene todo organizado, nos quedaremos en su casa. Así que Alba, que nos vamos.

“¿Es realidad o es un sueño? He viajado a través de unos pocos km, he bailado en escenarios diferentes, he bailado escuchando el sonido del agua tras pasar por el río a bailar en sitios más representativos, bajo las miradas más espectadoras, pero jamás había recorrido cientos de km, y plantarme ante miles de personas para demostrarle lo que mi grupo vale, allí en Barcelona, ciudad del arte."
Al llegar a mi casa le pregunto a mi madre por lo que Carol me contó, y es cierto. Ahora sí, empiezo a soñar, la alegría me invade por todo el cuerpo y no dejo de gritar, lo necesito, me siento bien.
Solo quedan unos simples días para emprender ese viaje. Mi madre más nerviosa que yo lleva una semana insoportable, se ha liado a hacer mi maleta y miedo me da mirar lo que me ha metido.Reviso la maleta y como hubiese imaginado nada de lo que había ahí me gustaba. Deshago la maleta bajo regaños y la empiezo a hacer. Tengo que pensar muy bien lo que me voy a llevar, abro mi armario y opto por mi ropa favorita. Un abrigo de la bandera de EEUU, mis vaqueros cortos, mis camisas de encaje, mi vestido blanco, alguna que otra falda, mis pantalones de encaje también, pero estos eran diferentes, eran de color verde agua que le daba mi toque de personalidad. Zapatos, botas, zapatillas y todo lo que se podía meter ahí. Cada vez que  veía en  una película que para cerrar una maleta, la protagonista se sentaba sobre ella y empezaba a dar saltitos, me prometí a mi misma que algún día lo haría. Siempre quise hacer eso, así que llego y lo intento, pero de repente un ruido sospechoso llega de la maleta...¡CRUIGS!                                          
  Asustada miro a ver lo ocurrido, "respiro hondo y allá voy " , como me temía, la había roto, menos mal que mi madre se fue y no se puede enter. Gracias a mi suerte no estaba muy rota y tan solo fue era un rasguño. 
Simples horas, simples minutos. No dejo de pensar toda la noche y en medio de la madrugada me levanto a pintarme las uñas y escuchar algo de música para relajarme. Más tarde consigo dormir.
Ya estoy llegando, a lo lejos veo a la gente, al autobús y un cartel donde nos deseaban un buen viaje. Antes de empezar a subir los escalones, me doy la vuelta y me despido con un abrazo muy fuerte de mi padre junto a mi hermana. Con una gran sonrisa y un beso al aire le digo adiós a mis abuelos. Uno, dos, tres y cuatro, esos son los escalones que inicia mi sueño . Me siento al lado de Carol y observo por la ventanilla como la gente tenía los ojos llorosos y alguna que otra lágrima. Siento que me voy alejando, empezamos a transcurrir los km.
Las horas pasan, los km avanzan, los nervios aumentan y mis olivos se pierden con mi mirada. No hace falta buscar cualquier escusa para sonreír. Me paso las  9 horas de trayecto a base de Dani Martín, la melodía que me incita a crear ilusiones. Atravesando una ciudad que ahora no recuerdo bien el nombre, observé como en un puente ponía una frase "La sonrisa es el primer paso hacia la felicidad" ¿Por qué en ese viaje era todo tan especial?
En el autobús se escucha por el fondo...

-¡Ya estamos! ¡Esto es!
Miro por la ventanilla, me quedo asombrada, me pierdo en el inmenso mar, es capaz de crear tantas sensaciones en mi que ni  puedo explicar, me quedo pensativa, más bien fascinada. Nos vamos adentrando en la ciudad, las luces, aquellas que parecían estrellas, me sentía pequeñita, estaba descubriendo un nuevo mundo.
En el autobús, había mas ruido de lo normal, algo extraño sucedía, las voces de mis compañeros me hizo despertar de mi asombro.
-¿Eso que es?
-¡La policía y nos persigue!
-¿Pero qué ha pasado?
          Se escucha  como los cinturones se abrochaban, parecía una reacción en cadena. A pesar de cumplir todas las normas de seguridad, la policía nos sigue persiguiendo, cada vez  el sonido de la sirena aumenta y  las luces son más intensas.
Asustados, llegamos a nuestro destino y  es ahí cuando nos enteramos que ese juego de la policía era para darnos la bienvenida y  avisar de nuestra llegada.  Junto al bus, se encontraban los familiares de los viajeros. En cada rostro se podía presenciar lágrimas que representaba la añoranza, los recueros vividos en aquel maravilloso lugar y en la tierra que en un día bandonaron, esos reencuentros familiares me llegaron al corazón y no pude evitar contenerme las lágrimas e ir a abrazar a mi familia, la que me recibía.
La noche había caído, el reencuentro había acabado y marchábamos hacia la casa de mi tía. No se como pero era capaz de recordar cada rincón de ese lugar y eso que solo fui una vez a con tan solo 5 años de edad. Tras un banquete que nos tenían preparado nos fuimos a dormir y  prepararnos al día siguiente.

7 de la mañana, en la estación de autobuses de Parets del Vallés...


En la espera de la llegada de los demás, aprovechando que el campo de fútbol estaba al lado, decidimos ir a investigar. Nuestro acento andaluz era único, todos se nos quedaban mirando, eramos el centro de atención. Había unos niños pequeños echando un partido, pero bajo mi radal no localicé a ningún "guaperas".
Escucho que nos llaman para partir hacia el circuito, esta vez comparto asiento con Cintia. Estaba muy cerca, tan solo tardamos unos 8 minutos en llegar. Al entrar, me quedé fascinada, nunca había estado en un lugar así. Como en nuestro grupo somos prácticamente  unos críos, no paramos de hacer cosas de niños. En cada lugar que veíamos una foto, nuestra actitud era inquieta y divertida.

Fuimos a nuestros reservados después de traspasar por todo el circuito, llegamos a tiempo para ver una carrera de fórmula 1. Las primeras vueltas me gustaba, y eso que a mi el mundo del motor no me va, aunque después de un rato, mis compañeras y yo nos aburrimos, decidimos ir a pasear por allí.

Por la tarde fuimos a la ceremonia todos vestidos de gala para esa ocasión,empleamos nuestras mejores ropas, como no era suficiente nos fuimos a un restaurante a cenar. 

La actuación llegaba y nuestras almas de música se llenaba. 

Ya llegó, el día de la actuación, los nervios me inundaban, toda la mañana de peluquería y con prisas porque llegábamos tarde. Nos dirigimos a las mesas, situadas junto al escenario que recordaba a un anfiteatro.

Tras la comida, las actuaciones empezaron, primero los de Barcelona con una especie de teatro- baile con unos gigantes, no había visto ese espectáculo, pero debo reconocer que me gustó. Diversas actuaciones llegaron. Cada canción, hacía que mis nervios aumentasen...


-Y ahora con el grupo de Ría Pitá, nos harán unas grandes actuaciones de flamenco con sus pequeños y no tan pequeños artistas...

La primera nota, esa que llega a mi interior, los nervios como si fuese adrenalina va recorriendo cada centímetro de mi cuerpo. Soy inconsciente de mis actos, empiezo a mover mis manos al son de la música. Por unos instantes cierro los ojos para poder soñar. No pienso, solo actúo. Al abrir los ojos mi mirada se encuentra con la del resto de la gente, espectadora de cada uno de mis pasos, encontraba un cierto brillo, que era capaz de traspasarme. Me pierdo por unos instantes, todo desparece, solo estamos la música y yo. Me dejo llevar por las sensaciones, el miedo al fracaso va despareciendo a cada sonrisa que marco. Confío en mí, se que puedo hacerlo, ha llegado el momento y lo doy todo. La elegancia va apareciendo, dando nombre al baile, al flamenco. Por unos instantes mi realidad se convierte en sueño, por unos instantes mi corazón va a mil, por unos instantes soy feliz. Las últimas notas llegan, voy despertando de mi sueño, miro a mi público, veo su recibimiento con grandes sonrisas y ese, ese es el instante en el que se crea la magia.

Tras acabar las actuaciones, habla el alcalde de Barcelona y me doy cuenta de sus palabras, en cierta parte  van dirigidas a mí.

-Eso es arte, ole, ole y olé, menudas actuaciones, el flamenco tiene nombre y es RÍA PITÁ, este grupo de baile nos ha dejado con la boca abierta. Los bailarines son excelentes y hay alguna que otra chica que mueven las manos de maravilla. 

En ese instante me mira a mí, siendo la única que conserva el vestuario. No puedo contenerme, no puedo ser más feliz. No se que será de mi en el baile, solo se que ese recuerdo no se quedará en el olvido.

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