Abrazados al miedo

No nos damos cuenta, pero nuestro peor enemigo resultamos ser nosotros mismos. ¿Crees que lo podemos elegir? No lo elegimos, somos nuestros propios enemigos porque así es como no sentimientos, como nos han hecho sentir. No hay peor sentimiento que no aceptarse como uno es, lo que tenemos dentro nos hace daño, y el momento más delicado es cuando nuestro rostro se refleja en el espejo.
En muchos casos ese inseguridad se crea con el tiempo, los recuerdos nos hacen daño, aquellas palabras siempre quedarán grabadas en nuestra mente, sintiéndonos solos, abrazados al miedo. Escondiéndonos, fingiendo sonrisas, sensibles tanto que cuesta aceptarte, siempre vemos en nosotros los peor. Nos sentimos cobardes y llegamos a odiarnos ¿por qué? Porque no alcanzamos las ideologías que los demás esperan, y lo más importante, que nosotros esperamos.

Entradas populares de este blog

Quién me lo iba a decir

Tú a mi no me engañas

Debilidad