Elegir un camino

Cuando no sabes que escribir, tan solo escribes lo que sientes. Ni siquiera tú mismo lo haces, pero te dejas llevar por las palabras, una melodía se forma en tu mente, intentas de encajar las notas y buscar un sentido.
Si tenemos que elegir dos caminos totalmente diferentes, dudamos demasiado, para la única forma de acertar es seguir al corazón. Quizás no todos nuestros aciertos sean lo más correctos, por eso nos equivocamos. Al darnos cuenta de los errores, emprendemos el primer paso para avanzar.
Tenemos miedo a la elección, nos comportamos de manera cobarde en ciertas situaciones, no damos todo lo que tenemos, creemos que la luz de nuestro interior se marcha, pero siempre queda un destello, oculto o no, pero lo queda. De echo hoy he tenido que elegir, decidí enfrentar los miedos y dar la cara, al elegirlo sentí dolor, pero después algo dentro de mi se liberó, de repente un poco de esperanza llegó a mi. Quizás fuesen sus palabras o simplemente fui yo la que hizo que la esperanza apareciese. No sabré si he acertado con mi decisión o no hasta que el tiempo transcurra y llegue a un final feliz, mientras tanto si no es feliz no es el final.
Cómo puedo hacer que mis palabras lleguen a la gente, no se cómo, la verdad, insisto para que comprueben que no todo esta perdido, que la respuesta no es la huida y que en la historia de cada uno de nosotros hay muchos capítulos para escribir. 
La fuerza o la confianza no llegan por arte de magia, necesitas tiempo para aprender a controlar  las emociones.
No todo es negro o blanco, y el dolor no dura eternamente, tienes que darte cuenta que cada día que avanza, esas pequeñas cosas te dan motivos para sonreír. Hoy con mi miedo en la decisión, miraba al frente y encontraba rostros con sus sonrisas, repitiéndome que todo saldría bien, lo daban todo por mí, sin esperarlo sus palabras me llegaban al alma, me transmitían bienestar. Sean personas que conozco desde hace poco tiempo, aunque tal vez  me haga sentir mejor que otras que he pasado mi vida junto a ellas, no es el tiempo lo que marca una amistad, si no la intensidad con la que se vive. Cada vez estoy más cerca de saber que acerté, porque fácil no es, pero imposible tampoco. Ya elegí un camino, y como la vida continúa me encontré otro cruce de caminos más, aún no se que dirección tomar, no se si acaso elegiré, pero algo que si lo sé es que no dejaré que tome las decisiones solo. Que dos personas piensan mejor que una, que se complementan con sus vistas diferentes de la vida crean una, y esa quizás sea la verdadera.

Entradas populares de este blog

Debilidad

Quién me lo iba a decir

Tú a mi no me engañas