Mi destino es hacerte feliz

En ese momento reinabas en mis pensamientos, ya no era yo, eras tú. Miraba al frente y te vía, en tu interior algo te incomodaba, la tranquilidad estaba lejos de ti, el miedo se te acercaba. Tenía la necesidad, la gran necesidad de hacerte feliz. Cuando miraba tus ojos llorosos, las lágrimas querían aparecer para recorrer tu rostro, eso me partía el corazón. No puedo sonreír si tu no lo haces. No sabía que hacer, solo sabía que debía hacer algo por ti. Dejo al resto y te persigo, nada me importa, solo tú. Me. acerco a ti, solo unos simples centímetros nos separan. Te miro a los ojos, mi corazón no deja de latir intensamente pero ahora, debía hacer algo para que el tuyo también lo hiciese.  Agarro tus manos, junto a las mías, las llevo hacia tu cara, con una mano te levanto una mejilla, acto seguido cojo tu otra mano y repito el mismo movimiento. Esa sonrisa era forzada, pero hizo que llegara las de verdad. Al ver que lo hacías, algo en mí se volvía feliz. Nuestras miradas no dejaban de perseguirse, necesitaba algo más, necesitaba estar a tu lado hasta que tu dolor pasase, necesitaba darte un abrazo. El miedo me lo impidió, fui cobarde, no tenía el coraje suficiente. El rechazo, tu huida, los pensamientos, las ganas de querer más, las ganas de que ese abrazo se convirtiese en un beso, el miedo al error, el miedo al destino, me lo impidió. Te necesito feliz, necesito que sonrías, necesito verte aquí, necesito tu mirada, aquella que me hace sentir tan grande. Puede que no estés  a mi lado, puede que  nos separen simples metros pero  parecen kilómetros, puede que busques a otra persona para que sea ella quien ilumine tu corazón.  Sé que te equivocarás mil veces, aún así estaré a tu lado para hacerte aprender. ¿Sabes?  No me cansaré, jamás, mi destino es hacerte feliz.

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